julio 2026

La incomunicación del Derecho y el principio de inexcusabilidad

Emma Reyes 15

Dorothea Tanning

Compartir en las redes sociales

El art. 8 del CCyC sienta un principio jurídico aplicable para el universo regido por el Código, en cuya virtud una vez publicada y vencidos los plazos respectivos (art. 5) la ley se reputa conocida por todos, sin que los particulares puedan invocar su ignorancia para eludir su aplicación (art. 8). Este principio, nos dicen, constituye la base de todo el orden social, pues, si se pudiese invocar la ignorancia de las leyes para escapar a las consecuencias de los actos, ningún derecho podría subsistir y reinarían la inseguridad y la anarquía. Se resume en el adagio “La ley se presume conocida por todos”. Tal, el llamado principio de inexcusabilidad de las leyes.

A primera vista, parece que, como principio, lo fuera de todo el sistema jurídico. Pero siendo que la ley es obligatoria para todos, según su art. 4º , ¿Cómo voy a saber lo que es obligatorio si no saben explicarme aquello que es inexcusable que yo ignore o no comprenda?

¿Estoy obligado a conocer la historia, la filosofía, la física, la astronomía y sus leyes? ¿Estoy obligado a entender siquiera las mentadas leyes del mercado, esa constelación con la que se rige mi vida al capricho de quienes suponen conocerlas?

¿Me está prohibido apartarme de las reglas de la ortografía, leyes del lenguaje y de la comunicación entre humanos, así sea presidente de la nación o funcionario de altísimo rango? Y aún si las conociera y respetara, ¿puedo ser un analfabeto funcional frente, por ejemplo, al uso y control de las tecnologías con las que debo manejarme y soy manejado?, ¿y sin que sea igualmente obligatorio que me enseñen a utilizarlas, o , al menos, a saber de qué se tratan? ¿Se tiene en consideración que la aplicación de una aplicación de inteligencia artificial que era la última maravilla la semana pasada, si es que yo hubiera sabido utilizarla, ha sido desplazada al arcón de los recuerdos inútiles en esta semana, y que mucho antes de que aprenda que con ésta se gobernarán maravillosamente todas mis demás aplicaciones, morirá en la siguiente semana con otra aún más útil y de accesibilidad distinta? ¿Dónde se acaba ese territorio de mi libertad de no conocerlas o de no saber utilizarlas?

Hay un único territorio, el único universo de lo conocible que es inexcusable no conocer: es la ley, que es expresión de la voluntad de otros, y que como dice el Martín Fierro, es como el cuchillo, (pues) no ofende al que la maneja.

Lee la nota completa aquí: La incomunicación del Derecho y el principio de inexcusabilidad – Elffman

Compartir en las redes sociales