julio 2026

El Hado, el amor y la existencia

Fernando Pessoa

Dorothea Tanning

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Fernando Pessoa fue uno de los escritores más importantes del modernismo europeo y de la literatura en lengua portuguesa (1888–1935).

Los siguientes poemas pertenecen a una poesía profundamente introspectiva y filosófica, atravesada por la nostalgia, el deseo, la conciencia de la fugacidad y la reflexión sobre el Hado, el amor y la existencia.

Mi ser vive en la Noche y el Deseo

Mi ser vive en la Noche y el Deseo,
mi alma es un recuerdo que hay en mí.

La recordada canción

La recordada canción,
Amor, renueva ahora.
En la noche, ojos cerrados, tu voz
Me duele en el corazón
Por todo cuanto llora.
Cantas junto a mí, y estoy a solas.

No, tuya no es la voz
Que se alza y que despierta en mí
Susurros de saudade y de inconstancia.
El luar no viene de la luna,
Viene de mi ser afín
Al mito, la pena, la ausencia y la distancia,

No, no es tuyo el canto
Que como un astro desde lo profundo
De la noche inmensa de mi corazón
Llama en vano, llama tanto.
No sé quien soy… ¿Y el mundo?
Renueva, amor, esa vieja y vana canción.

Cantas más que desde ti.
Tu voz es un puente
Por el que pasa, innúmero, un secreto
Que nunca recibí:
Susurro del horizonte,
Agua en la noche, muerte que llega presto.

Cantas, así, sin que tú existas.
Al final del luar presiento
Mejores sueños que el de la ilusión.

Lejos de mí en mí existo

Lejos de mí en mí existo
A parte de quien soy:
La sombra y movimiento en que consisto.

Los dioses son felices

Los dioses son felices.
Viven la vida en calma de raíces.
Sus deseos el Hado nunca oprime.

O si oprime, redime
Con la vida inmortal.
No hay sombras
Ni otros que a ellos los atristen.
Y, por lo demás, no existen…

Son los dioses, no los reyes, los tiranos

Son los dioses, no los reyes, los tiranos.
La ley del Hado es la única que oprime.
¡Pobre niño de maduros años
Si crees que hay rebeldía que redime!
Mientras pese, y siempre ha de pesar,
Sobre el hombre la sierva condición
De súbdito del Hado.

Ligea

No quiero ir donde no hay luz,
Bajo la inútil gleba no ver nunca
Las flores, ni el curso al sol de ríos,
Ni cómo al renovarse van las Estaciones
Reiterando la tierra. Ya me pesa
En los párpados que tiemblan, hueco miedo
A nada ser, a no tener vista y gusto,
Calor, amor, el bien y el mal del vivir.

Hoy estoy triste, estoy triste

Hoy estoy triste, estoy triste.
Alegre estaré mañana.

 

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